James Cameron está rodando Avatar, su próxima película que, según parece, tendría que salir durante el 2009. Más allá de elegir un título a la moda para su film, haciendo referencia a los múltiples videojuegos on line y a una sociedad que deviene cada vez más avatarizada (second life, msn, chats,etc.), el film se caracteriza por utilizar una nueva tecnología de 3D digital y en relieve. Cameron ayudó incluso a diseñar la cámara especial 3D “Fusion” con la que se está rodando. EL relieve digital produce aparentemente efectos sobre las perspectivas y sobre la noción de encuadre: los bordes parecen flotar suspendidos en el aire. Como lo explican en el extenso artículo dedicado en el sitio ecrans.fr , este tipo de evolución tecnológica necesita todavía una nueva gramática, una nueva escritura particular para ser potencializada. Y parece ser que la mayoría de las producciones de animación a venir se centrarán en el desarrollo y la difusión de esta tecnología. Jeffrey Katzenberg, el responsable de los estudios Dreamworks declaró que el 3D digital en relieve es lo mejor que le pasó al cine desde hace 30 años, es la más grande innovación desde el color.
Habrá que esperar para ver que pasa y, sobre todo, para ver si un nuevo cine aparece o si simplemente se trata de volver a hacer lo mismo pero en 3D. Todo es una cuestión de lenguaje, ergo de gramática. Se tendrá entonces que apuntar a una gramatología nueva para que un nuevo cine aparezca.
En este sentido, en lo que concierne al “nuevo cine”, creo que mucho tendrá que ver la creación de nuevas formas de filmar y de contar historias, de volver a pensar en el rol del espectador, del actor, del difusor. En resumidas cuentas, los cambios tecnológicos tienen que estar acompañados por toda una serie de transformaciones estructurales para que, al fin, el tan anunciado cine 2.0 o como quiera llamársele surja.
Los festivales, las conferencias, los debates, las instalaciones artísticas que apuntan a imaginar o a producir el futuro del cine se están multiplicando por todos lados. Hace poco hablábamos del Festival del nuevo cine en Montreal. Del otro lado del océano, en Viena, se presenta el 8 de noviembre una tele-lectura (en la que las personas conectadas a Internet podrán ver y escuchar la conferencia en directo y podrán además participar via e-mail) llamada REMIXING CINEMA: FUTURE AND PAST OF MOVING IMAGES (Mezclando el cine: Futuro y pasado de las imágenes en movimiento). El evento se focaliza en las innovaciones en materia de tecnología de la imagen video, computarizada y en red. La idea es pensar en una nueva estética cinematográfica a partir de las nuevas posibilidades de cámara, proyección, producción y difusión de los films.
Esta seguidilla de eventos y congresos sobre el futuro del cine muestra, es cierto, una inquietud por el devenir de este arte. Los especialistas y los amateurs están sintiendo que algo está cambiando. A pesar de estos encuentros con títulos pomposos, el cambio puede verse mucho más claramente cuando el cine sale de sí mismo y se mezcla con otros procesos creativos. Cuando se retoman productos cinematográficos y se los traduce a otra forma artística. Esto significa que la forma vale por sí misma y que las otras artes la reconocen como tal, y la reutilizan y la reciclan. Este es el caso del proyecto-instalación Cinema@Home de Grégory Chatonsky en la que toma escenas de diferentes clásicos del cine para realizar obras pictóricas, interactivas y multimedias. Utilizando tecnologías de la llamada Web 2.0 (flickr, google eartb, etc.) el artista logra actualizar la imagen fílmica a la sensibilidad del s XXI.
Su obra Vertigo@home, por ejemplo retoma el film que Hitchcock rodó en San Francisco y remplaza los lugares “originales” del film por los mismos lugares difundidos por Google Streetview.
De esta manera el “viejo cine” se reactualiza y se ajusta a la sensibilidad contemporánea. Esto marca sin duda el pasaje a otra etapa en la que el cine se vuelve clásico y puede remixarse dando origen a otro tipo de obras, cambiando el orden del proceso: ya hace un tiempo que el cine no es sólo un punto de llegada de la creación artística sino también, y cada vez más, funciona como punto de partida, como trampolín y origen de una multiplicidad de obras.
http://www.cloporto.com/2007/10/18/el-cine-nuevo-y-el-cine-viejo/
